Hace tiempo que estoy pensando en la técnica de pescar, y es que no es tan fácil como parece, yo, que provengo de una villa marinera creo recordar que nunca cogí una caña de pescar y me adentré en las profundidades buscando una buena pieza para mi deleite personal. Yo más bien, voy a lo práctico y la compro en la pescadería de la esquina y así si sale mal, se donde protestar.
Supongo que aún no sabrás de que estoy hablando, pero intento comparar el hecho de lanzar el anzuelo, pescar, recoger y comer con la economía; doméstica, mediana o grande, el ejemplo sirve para el conjunto.
Pongamos un ejemplo; intento mejorar en mi vida laboral, decido hacer un master, curso de experto, podemos llamarlo X, esto constituye el hecho de comprar una caña de pesca; analizamos las distintas instituciones que nos pueden brindar esta oportunidad y comparamos los resultados predecibles con la inversión requerida, esto constituye el hecho de ir a pescar con la caña que hemos comprado.A continuación, realizamos el proyecto x que decidimos, lo que quiere decir que hemos lanzado la caña al mar, en la vida real después de acabar el proyecto aspiramos a una vida mejor, a una mejora laboral, a nuevos caminos abiertos, esperamos impacientes a ese gran cambio, mientras estamos pescando, somos pacientes, de vez en cuando movemos la caña pero sobre todo somos constantes y pacientes, esperando a ese movimiento que hará que hayamos tenido éxito.
Pongamos otro ejemplo, tenemos un gran empresa de telecomunicaciones, sabemos que tenemos que cambiar para progresar, ser diferentes, llamar la atención y captar cuanta más gente posible, decidimos ir a pescar, por lo que miramos proyectos de inversión rentables, nuevas infraestructuras y nos lanzamos de lleno en el mar, esperando pacientes a que volvamos a nuestras casas con éxito, esperando que nuestros clientes vean que nos interesamos y que queremos evolucionar con ellos.
Podría poner cientos de miles de ejemplos, pero creo que el concepto queda claro; todo podemos resumirlo en paciencia, constancia, innovar, evolucionar y recoger los frutos, a veces buenos y otros incomestibles.
La economía española avanza muy poco a poco por este camino de cambio, de progreso, unos ya auguran que saldrá de todo esto algo incomestible, otros que solo debemos tener paciencia y esperar a la buena pieza.
Cuando nos sentemos en la mesa con lo que hayamos pescado, los españoles veremos como nos ha salido lo que hemos pescado y depende de cómo lo hemos cocinado.
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