No pretendo dar más posibles causas que desencadenaron tal crisis, ni exponer más justificaciones ni más condolencias ni más culpas en este articulo; me centraré en algo más valioso para todos nosotros, y en especial para este país.
Empezaré con una serie de planteamientos iniciales, ¿nos hemos hecho más fuertes? ¿nos ha servido para algo? ¿Nos hará cambiar de cara al futuro? Pero lo más importante… ¿hemos aprendido de todo esto?
Como estudiante que soy de economía, no tengo unos conceptos todavía muy amplios acerca del mundo económico que nos rodea, aunque lo que si es apreciable a simple vista como es la globalización y la unión de todos los mercados lo hemos vivido todos en nuestra propia experiencia, y si no, digaselo a todas aquellas personas que han perdido su trabajo por escasez de demanda en paises externos, o a aquellos cuyos planes de pensiones se han divido, o a aquellos que han perdido sus pequeños ahorros.
Me considero una persona optimista, por lo que a cualquier situación le veo una vía de escape y un posible final feliz; en resumidas cuentas, con esta crisis me quedo con:
- Todos hemos aprendido a ser más prudentes con nuestros actos, no quiero decir a vivir en austeridad, cosa que a nadie le gustaría, sino, a mirar más y mejor lo que hacemos.
Cuándo antes comprábamos un piso, firmábamos una hipoteca a 50 años, metíamos créditos al consumo por valor incalculable incluyendo los intereses a pagar, comprábamos un coche nuevo cada x años, invertíamos aquí y allá, disfrutábamos del ocio al máximo (restauración, caprichos, viajes), sin pensar en las consecuencias que todo esto puede suponer para un sueldo real, haciendo de este conjunto una bolsa autodestructible.
Todo esto, la restricción que hemos sufrido, los malos momentos que sin duda, hemos pasado, y que todavía tendremos que pasar, nos habrán servido de algo en nuestro futuro.
- Quién no ha visto en los telediarios, los aumentos en los robos, reportajes acerca sobre esta pobreza dentro de nuestras fronteras, sobre gente sin techo, familias enteras que se han quedado sin casas, lloros, procuradores frotándose las manos, sonrisas, sin nada más que vivir que del hurto y de la mendicidad.
¿Nos hemos vuelto más solidarios? Yo creo que sí.
Hemos visto quién ha estado ayudando a estas personas; cocinas económicas, grupos de voluntarios, casas de refugiados, la iglesia en su conjunto, donde en un futuro quizás le prestemos más atención a dichas organizaciones.
O quizá no, quien sabe, si cuando nos recuperemos del todo, volveremos a cerrar los ojos y a dar la espalda a todos exceptuando a nosotros mismos.
- Pero lo más importante; la E D U C A C I Ó N.
Hemos progresado en nuestra propia educación, nos hemos interesado en temas económicos, nos hemos interesado en nuevas alternativas sostenibles, en nuevas soluciones verdes, en cómo ahorrar, en como hacer lo mismo pero con menos.
Hemos abierto nuestra mente a nuevos caminos a seguir; incluso, han aumentado el número de personas que se han matriculado en cursos de reciclaje, en aprender otros oficios, en nuevos titulaciones superiores etc…..
Esto llevará a España a un nuevo nivel, con más nivel de formación, más conexión entre todos, más visiones de ver las cosas desde muchos puntos diferentes.
La educación, la base de toda organización, es lo que nos hace más fuertes e inteligentes, es lo que hace que avancemos en todos los campos, lo que nos hace descubrir nuevas cosas, y por eso, todo lo relacionado, con fomentar dicho pilar, será, invertir en nuestro propio futuro.
Sólo quiero hacer que reflexiones y saques tus propias conclusiones, al margen de las opiniones de los demás, de todo este problema hay infinidad de cosas que se han hecho mal y que se siguen haciendo, pero, míralo desde otro ángulo y piensa en el futuro.
Sin duda, nos hemos hecho más fuertes, y hemos recibido nuevas herramientas para conducir nuevas situaciones. Pero como ya sabemos, los humanos siempre tropezamos dos veces o más, en la misma piedra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La crisis nos ha enseñado que el sistema está podrido, pero nos hemos hecho los suecos al respecto. Ignoro si en la facultad todavía se sigue vomitando toda esa mierda de que el mercado es algo natural, neutral y que se equilibra expontáneamente, y que el intervencionismo es el diablo. Pero mientras no destapemos y reproduzcamos una revolución francesa, me temo que aquí nadie ha aprendido nada.
ResponderEliminar